Mensaje del Intendente: «Una realidad que asusta, pero que no tiene que desesperarnos»

Hoy sobran las palabras y ni siquiera tenemos que hacer un esfuerzo para creer.

De un día para el otro el virus se mostró intensamente en Saladillo, hizo de lo suyo, contagió y está dispuesto a avanzar mucho más aún.

Se terminaron las mentiras, los inventos, las fantasías y todo dejó de ser virtual, para convertirse en una realidad que asusta, pero que no tiene que desesperarnos.

Por ahí puede que aún falte convencer a algunos de los más duros de nuestra sociedad, aquellos que dudan hasta de las imágenes de los espejos, que nos refleja tal cual somos, pero bueno, seguramente es cuestión de algunas pocas horas más, para que ya no pregunten por qué no podemos, sino qué debemos hacer para evitar que también nos atrape.

Para muchos que están dedicados desde el primer momento a la Pandemia, hace casi 80 días y que han estado sufriendo parte del agotamiento y el cansancio de tantos días de prevención, el desgaste de explicar lo que nos podría suceder, de enfrentar el desinterés y la mala predisposición de algunos pocos y por ahí también la incomprensión de la importancia del trabajo que están llevando adelante y a diferencia de los indiferentes; hoy ellos más que nadie, descubren el valor y trascendencia de tantos esfuerzos por la salud de los demás.

Por supuesto que todo lo positivo y bueno de la mayoría de nuestro Pueblo, como la solidaridad, la generosidad, la responsabilidad y el voluntarismo, fueron la principal fuente de entusiasmo y motivación para no bajar los brazos, a pesar de tantos días fríos, lluviosos o tan tristes y apagados como éste domingo que aún no despierta.

La naturaleza, más sabia que la soberbia y el ego de los humanos, siempre nos tiene reservado el sol para despejar las nieblas y volver a descubrir un nuevo día, renovando nuestras fuerzas, enfrentando lo que nos toca y valorando más que nunca, la belleza de la vida.

No esperes que te pida que te quedes en tu casa, que uses el barbijo o que te cuides.

De una vez por todas, hacelo por vos, por los que te rodean y te aman.

Fuerte abrazo.

José Luis Salomón.

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