Otro robo a los empleados públicos: desde hoy, los bonos de IOMA aumentan hasta un 72%

Desde hoy, los afiliados del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) de la provincia de Buenos Aires sufrirán un nuevo castigo: los bonos de consulta se incrementarán hasta en más del 72%.

Tras la nueva actualización, los profesionales que revisten en la categoría B pasarán de $81 a $140 pesos, mientras que los de la categoría C, pasarán de $161 a $220. En tanto, como la categoría A no prevé copagos por parte del afiliado, los médicos que atienden bajo esta categoría le facturarán a IOMA $250 por consulta.

Así lo confirmaron desde el Cemibo, entidad que reúne a la Agremiación Médica Platense y a los círculos médicos de Ensenada, Tandil, Mar del Plata, San Pedro, Balcarce y Trenque Lauquen, al cabo de la reunión que mantuvieron ayer con autoridades de la obra social bonaerense y de la que se fueron sin respuestas concretas a sus reiterados reclamos por honorarios atrasados.

“Frente a estas nuevas dilaciones resolvimos poner en marcha los incrementos como alternativa a la suspensión de la atención por medio de la obra social”, precisaron los médicos. Advirtieron que continuarán con el reclamo de un incremento retroactivo a abril en torno al 7% e insistieron en la “urgente” actualización del nomenclador de prácticas médicas.

Un botón de muestra

Por el entramado en el IOMA salpican al titular de UPCN, Carlos Quintana, más de 30 causas en la Justicia. Mientras, a los trabajadores del Instituto, la mayoría de ellos con contratos precarios, si osan investigar la corrupción se los echa.

Para muestra sirve un botón: el 1º de enero de este año, la pediatra Analía Gatto fue despedida por denunciar en la Fiscalía Nº5 de La Plata hechos de corrupción de más de $60 millones en internaciones domiciliarias, recetas falsas con sellos y sobreprecios en insumos. Recientemente, una cautelar del Tribunal de Trabajo Nº2 ordenó restituirla en su puesto.

Trasfondo corrupto de un conflicto

Los profesionales de la salud llevaron su propuesta al Instituto. Sin embargo, chocaron con cierta indeferencia: “El IOMA nos respondió, otra vez, que tenían que evaluarla en la próxima reunión de directorio”, dijeron.

Es justamente en el directorio, en esa mesa chica del IOMA, donde se encierran la crisis, corrupción y posterior padecimiento de los 300 mil afiliados platenses, los 2 millones que se atienden en la Provincia, afiliados obligatoriamente, a los que se les aplican descuentos por más pésima o nula que sea la prestación.

La omisión y la inacción son acciones. Y la gobernadora María Eugenia Vidal, elegida por los bonarenses para cambiar la putrefacción reinante en organismos e institutos del Estado, comprometida en la campaña a atacar los males del territorio, es cómplice por no actuar ante lo evidente, lo que tantas veces denunciamos desde estas páginas: desde la cartelización para beneficiar a empresas proveedoras de insumos con sobreprecios y pésima calidad hasta el desvío de fondos, afiliaciones y prestaciones truchas.

Todo sigue, nada cambia. Ante la mirada de responsables como el presidente del IOMA, Pablo Di Liscia y los representantes de los gremios que integran el directorio, Suteba y UPCN.

Tal complicidad frente el delito explicaría que el IOMA, que este año cuenta con un presupuesto de $39.247 millones (8,1% del PBI bonaerense), un 40% más que el año pasado, no pueda garantizar el reclamado pago de honorarios a médicos y prestadores y una atención de excelencia a todos sus afiliados. ¿Dónde van esos millones? En la corrupción que todos ven y los funcionarios no atacan parecería estar la respuesta.

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