Mar del Plata: duras críticas del gremialismo a la política laboral del gobierno nacional

Sindicalistas de varios sectores exigieron ayer la derogación de la Ley de Reforma Previsional; rechazaron el megadecreto de “desburocratización” del Estado; reclamaron negociaciones colectivas libres y sin topes; repudiaron la eliminación de la paritaria docente y aseguraron que respaldarán a los gremios que “se declaren en conflicto”.

Este posicionamiento quedó plasmado en la “Declaración de Mar del Plata” titulada “Quien quiera oír que oiga”, difundida luego de una reunión privada y un asado en un hotel gastronómico de esa ciudad, del que participaron los líderes cegetistas Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, y los dirigentes de camioneros Hugo Moyano, de bancarios Sergio Palazzo, de judiciales Julio Piumato y el anfitrión Luis Barrionuevo,

El documento, que será presentado al consejo directivo de la CGT, repudió de forma enérgica “los recortes a los jubilados” y reclamó “la derogación de la Ley de Reforma Previsional ya sancionada”, y señaló que la central obrera ofrecerá su asesoramiento jurídico gratuito para iniciar las acciones judiciales y las medidas pertinentes.

En la declaración, los líderes sindicales exigieron al gobierno paritarias “libres y sin topes” y adelantaron que la central obrera “no acompañará el proyecto de reforma laboral, impulsado por el Ejecutivo en un contexto en el que la verdadera intención fue sancionar la iniciativa previsional”.

Los sindicalistas rechazaron el DNU 27/18, en especial en lo relacionado con “la inembargabilidad del salario -como determinan las resoluciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)-, la prohibición de disponer de los fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) para la timba financiera y el inconstitucional desfinanciamiento del sistema de la seguridad social”.

El documento señaló que apoyará y acompañará de forma activa a los gremios que se declaren en conflicto y adelantó que la CGT convocará a los técnicos, asesores y trabajadores para elaborar “un programa básico de coincidencias en relación con un destino y modelo de país en el que los argentinos quieran y deseen vivir”.

“Creemos en la necesidad de una Argentina de encuentro y diálogo institucionalizado, sustentable en el tiempo y al que deben ser convocados todos, como lo reclama el papa Francisco”, resaltaron los sindicalistas, que advirtieron que ese diálogo “debe resolver los enormes problemas y tener como norte la producción, el trabajo, el empleo, la educación y las variadas realidades”.

El texto resaltó que en 2015, “muchos depositaron su esperanza en un cambio positivo que corrigiese lo que estaba mal y sostuviese lo bueno, que luchara contra la inflación que come el salario, contra la pobreza y que dotase a la República de más institucionalidad”.

Sin embargo, los líderes gremiales consideraron que el actual es “un gobierno de CEOs, directores, accionistas, dueños de empresas locales y multinacionales que asumieron con total desparpajo, afectando la ley de ética pública al conservar acciones e injerencias en sus compañías y beneficiando de forma ostensible sus intereses”.

“La construcción de un relato requiere un enemigo, por lo que todo lo que se opusiera era el pasado, es decir, el peronismo y los sindicatos, mezclando situaciones de funcionarios, gremialistas y unos pocos empresarios”, subrayó la declaración.

Para los dirigentes, “el diálogo se transformó en monólogo sin obligaciones, a excepción de la de los trabajadores.

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